S I N O P S I S
Tomado de la introducción del libro:
Entrando por la salida con meditaciones subversivas
¿Qué hay de nuevo?
Aquí esta Coquiando, un libro revoltoso, que sirve para llevar a cabo meditaciones diarias para quienes se han empeñado en construir un mundo diferente, pero mejor. Éste es el último libro de una trilogía anunciada1, y como los anteriores, es un proyecto de solidaridad socio-política en donde todas las remuneraciones económicas están donadas por el autor. En esta ocasión, todo el dinero recaudado de la venta del libro están destinadas a la Fundación Padre Rogelio Cruz en la República Dominicana, quien lleva a cabo un ministerio con niñas/os de la calle y a la misma vez, la construcción de casas en una barriada pobre y excluida en la ciudad de La Vega.
Como los dos libros anteriores, Coquiando, es una recopilación de meditaciones subversivas en estilo de ensayos cortos que problematizan. Algunos fueron publicados, barajados, transformados o ignorados. Los mismos rescatan las problemáticas del diario vivir dentro del contexto de la utopía realizable, donde un mundo diferente y mejor es posible, por su supuesto, si lo trabajamos. De aquí, la constante invitación teológica a que oremos por lo que deseamos y trabajemos por lo que queremos.
¿Por qué Coquiando?
Para no perder la costumbre en esta ocasión se me ocurrió utilizar otro símbolo de resistencia subversiva Boricua2, el Coquí, una ranita con una capacidad increíble de resistencia y perseverancia, vivo ejemplo de que las luchas subversivas por la liberación -tanto en las personas, grupos o naciones- no deben de ser evaluadas por su tamaño, sino más bien por su dignidad e integridad. El cantar o grito de liberación del Coquí, por un lado, también nos demuestra la belleza, fortaleza y necesidad del trabajo colectivo. Por otro lado, ese cantar tan genuino y relevante no ha llevado a nosotras/os los/as Boricuas, en momentos de reafirmación nacional o identidad patriótica, a poner en práctica nuestra subversión del ay bendito con la frase: soy más puertorriqueña/o que el Coquí. Esto es lo mismo que decir, en medio de la opresión y exclusión; a mí tú no me vas a joder. De esta premisa, la invitación a seguir Coquiando nuestra subversión. Es aquí en donde la necesidad de un internacionalismo subversivo puede tomar prestado un símbolo boricua y convertirlo en un paradigma de los pueblos que luchan por su liberación e inclusión. El gerundio al final de la palabra es una manera personal de atribuirle acción subversiva al símbolo de resistencia. Ésa es razón de ser de la aparición de Josconiando, Pitirreando y ahora, Coquiando.
Notes:
1. El primer libro es Josconiando: Dimensiones sociales y políticas de la espiritualidad. Santo Domingo: Editorial Aguiar, S.A. y el segundo lo es, Pitirreando: De la desesperanza a la esperanza. San Juan: Editorial Edil. Todas las remuneración económicas de Josconiando fueron donadas por el autor a Pro-Libertad en su campaña por la excarcelación de los/as prisioneros/as políticos y/o de guerra puertorriqueñas/os, mientras que el segundo, Pitirreando, las remuneraciones económicas fueron donadas al Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques (CPRDV) en su campaña por el cierre total de la base naval, la devolución de todos los terrenos en manos militares al pueblo, la limpieza/descontaminación de los terrenos y por el desarrollo socio-económico de Isla de Vieques.
2. En el primer libro fue el Josco, un toro del cuento de Don Abelardo Díaz Alfaro que se resistió a ser reemplazado por un toro gringo. Prefirió mejor quitarse la vida y no someterse a la opresión. En el segundo, el símbolo fue el del Pitirre, un ave pequeña que tiene mucha maña y a través del cual se justifica la necesidad de la lucha armada. Este último lo tomé de uno de los cuentos escrito por nuestro Comandante en Jefe y poeta nacional, Juan Antonio Corretjer. Ambos, el Josco y el Pitirre, representan las luchas de resistencias y de subversión de los pueblos que buscan su liberación nacional e independencia. También son símbolos de aquellas personas o grupos que han sido marginados por sistemas socio-políticos inmorales y despóticos. Ambos son símbolos no sólo del rechazo de la opresión y exclusión clamando por un mundo mejor, sino también de unas luchas subversivas con estrategias revolucionarias muy bien calculadas.